viernes, 11 de noviembre de 2011

Un simple detalle...



Aquellas ocasiones en las que alguien recibe o regala flores sin depender de ninguna “trama”, creo que son las más especiales; ocasiones en donde la motivación que teje el evento es un genuino sentimiento, el cual, a su vez, no está atado a ninguna expectativa.


El regalar flores es un gesto en la mayoría de los casos bien recibido y apreciado, son una gran manera de expresar un sentimiento: desde las ocasiones en las que algo hay que celebrar hasta en aquellas que la intención es revertir los efectos de algún evento desafortunado. 

El simple hecho de dar implica consideración, una acción carente de egoísmo y, en este caso, esa acción va representada de una manera delicada y sutil a los sentidos: colores, texturas y aromas. Todas las personas reaccionamos ante estos estímulos y una flor, de entrada, contiene exquisitas representaciones de estas características.


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