jueves, 3 de abril de 2014

Un día en Bratislava

Una vez llegados a Viena decidimos pasar un día en Bratislava, capital de Eslovaquia. Para llegar tardamos poco más de una hora y el precio del autobús fue de sólo 12€ ida/vuelta. La ciudad es fronteriza al sur con Hungría y al oeste con Austria. Se encuentra a 65km de República Checa y  sólo a 60km de Viena.
Antes de comenzar, he de decir que a nosotros nos dio tiempo a ver todo lo importante que puede ofrecer Bratislava en tan sólo un día.


Comenzamos nuestra visita junto al edificio del Teatro Nacional Eslovaco que fue construida en 1886 y es de estilo renacentista. En las aberturas ovaladas de la fachada están colocados los bustos de compositores famosos, la escultura en piedra de la musa Thalia del escultor vienés T. Friedl y Putti - personajes de los niños que simbolizan la tragedia y la comedia, de autor V. Tilgner. Coincidiendo con los Juegos Olímpicos de invierno habían colocado justo en frente una pista de patinaje sobre hielo y una pantalla gigante desde la cual se podían seguir los juegos.

De ahí nos fuimos a visitar la famosa Iglesia Azul, que su nombre original es la Iglesia de Santa Isabel de Hungría. Este edificio llama mucho la atención, es de estilo “art nouveau” . Tanto el interior como el exterior de la iglesia están pintados en tonos azul pálido y decorados con mayólica azul. Incluso el techo es de baldosas de cerámica azul vidriada. La estructura incorpora una torre redonda de 36,8 metros.

Depués de visitar la iglesia continuamos hacía el Palacio Presidencial y su jardín. En la Plaza de Hodzovo (Hodzovo námestie), se encuentra el parque (originalmente eran los jardines del palacio) con árboles centenarios y césped. Fue realizado como un jardín de estilo francés y todavía ofrece un espacio tranquilo, lejos del bullicio de la ciudad. Contiene una estatua de la emperatriz María Teresa a caballo, la Fuente de la Juventud realizada por el destacado escultor eslovaco, Tibor Bártfay, y estatuas vanguardistas de artistas contemporáneos. En el parque se encuentra también el “Alameda de los presidentes”, que es dónde todo presidente extranjero, de visita oficial a Eslovaquia, planta un pequeño roble.


Justo al lado encontramos el Palacio de Grassalkovich.  Es un palacio de verano, de estilo rococó, que fue construido en 1760 para el Presidente de la Cámara Real Húngara y para el Consejero de la Emperatriz María Teresa, el Conde Anton Grassalkovich. Este Palacio es hoy la residencia oficial del Presidente de la República Eslovaca y no está abierto al público. Junto a ella se puede ver también la fuente de las palomas.

Continuamos pues hacía una de las calles principales, pero antes nos topamos con la Iglesia de la Trinidad. Construida en la primera mitad del siglo XVIII, originalmente servía a la Orden trinitaria y desde el año 1854 ha sido la parroquia de la Santísima Trinidad. El interior de la iglesia tiene unas bóvedas muy bonitas y una pintura de Galli Bibiena (1740). Nuestra siguiente parada fue la Puerta de Miguel y junto a ella encontramos la casa más estrecha de Eslovaquia.

En cuanto a la puerta, se dice que tienes que pasar por ella sin respirar y pedir un deseo…si respiras al año mueres. Habladurías aparte, La cubierta de cobre con bulbo y elegante de la “Puerta de Miguel” es uno de los símbolos de Bratislava. El techo de la original torre gótica, construida a mediados del siglo XIV, se modificó entre 1753 y 1758 para darle su estilo barroco actual. La torre de 51 metros tiene siete plantas. Desde la terraza superior de la torre hay una de las mejores vistas del casco antiguo. En la parte superior de la torre se encuentra una estatua del arcángel San Miguel matando a un dragón. La réplica de un cañón, en la entrada de la torre le está invitando visitar el Museo de Armas. En la calle que pasa por debajo de la Puerta de Miguel se encuentra el llamado "kilómetro cero", que marca las distancias de 29 capitales del mundo con Bratislava.

Una vez pasamos por la puerta nos dirigimos hacia el viejo ayuntamiento.  La historia del Antiguo Ayuntamiento se remonta a los inicios de la ciudad medieval en el siglo XIII. Fue entonces que el edificio original románico del alcalde Jacobo pasó a ser propiedad de la ciudad. Con el transcurso del tiempo las casas de Unger y de Pawer fueron anexadas al mismo.

 En la plaza del antiguo ayuntamiento encontramos una figura de un solado napoleónico. Su creador fue el escultor Juraj Melis. Las tropas de Napoleón llegaron a Bratislava en dos ocasiones. La primera fue en Diciembre de 1805, cuando 300 jinetes y 9.000 soldados de infantería marcharon por las calles de la ciudad. Siguiendo con las esculturas curiosas, también encontramos con una curiosidad única de Bratislava: ninguna otra ciudad del mundo tiene una estatua saliendo de una alcantarilla. Después de que el “Miranda” perdiera la cabeza en dos ocasiones; debido al descuido de algunos conductores, los responsables de la ciudad decidieron ayudarle mediante una señal de tráfico, muy original, para advertir a los conductores.

A esta altura del viaje hicimos un alto para almorzar y fuimos al restaurante Bratislavskýmeštiansky pivovar y probamos comida típica eslovaca acompañada de cerveza típica del país. Si van antes de las 2 es muy probable que encuentren menú del día. El restaurante es bastante grande y cuenta con dos 3 salones. 

Ya con fuerzas suficientes (las íbamos a necesitar) pusimos rumbo a la Catedral de San Martín y el Castillo de Bratislava. La catedral  es de estilo gótico y construida en el lugar donde anteriormente había una románica y recuerda la gloria de Bratislava en tiempos en los que fue la ciudad de coronación de los reyes de Hungría. La iglesia cuenta con cuatro capillas: la capilla de los canónigos, la capilla gótica de Sofía de Baviera, la capilla de Santa Ana y la capilla barroca de San Juan el Misericordioso.

El palacio se encuentra próximo a la catedral y hay que subir varios escalones (de ahí las fuerzas jaja). Es el monumento dominante de la capital eslovaca. Se alza en una colina sobre el casco antiguo. Durante cuatro siglos atravesaba por esta zona una de las fronteras del Imperio Romano, el "Limes Romanus”. Durante el Imperio de la Gran Moravia, los Eslavos construyeron aquí una fortaleza que se convirtió en un importante centro de la época. En el siglo X, Bratislava se convirtió en una parte integrante del Estado húngaro en expansión. Sobre la colina del castillo se construyeron en el siglo XI un palacio de piedra y una iglesia, la de San Salvador con su capitolio.


En el siglo XV, durante el reinado de Segismundo de Luxemburgo, el Castillo fue reconstruido, en el estilo gótico, para servir de fortaleza contra los Husitas (movimiento religioso reformador). Durante este período fue construida una nueva entrada al castillo, la Puerta de Segismundo, en el lado oriental; mientras que las murallas de 7 metros de espesor, fueron construidas en el lado occidental. En el año 1437 se excavó un pozo en el área del Castillo.
 En el siglo XVI, el rey Fernando ordenó la reconstrucción del castillo, al estilo renacentista, mientras que en el siglo XVII, cuando el castillo se convirtió en la sede del jefe hereditario provincial, Pálffy, fue reconstruido al estilo barroco. Durante el reinado de María Teresa, el castillo se acondicionó de acuerdo a las necesidades de su yerno Alberto, gobernador de Sajonia y Tessen, que era un ferviente coleccionista de arte y en el castillo instaló su colección adquirida de obras de arte. Esta colección fue trasladada posteriormente a Viena, convirtiéndose en la actual Galería Albertina.
 A lo largo del gobierno de José II, el castillo fue la sede del Seminario General para la Educación Sacerdotal. Posteriormente sirvió como Cuartel Militar, hasta que en el año 1811 fue destruido por un incendio. La reconstrucción no se realizó hasta los años 1953-1968. Desde la soberanía de Eslovaquia (1993), el Castillo sirve como un lugar representativo del Parlamento Eslovaco y también posee en su interior las exposiciones del Museo Nacional Eslovaco. En 2008 se puso en marcha un proyecto de restauración integral, que está previsto para cinco años. A causa de dicha restauración, el interior se encuentra actualmente cerrado al público. Las fortificaciones exteriores y sus miradores al Danubio, no obstante si que están accesibles.


Subir merece mucho la pena y las vistas que ofrece de la ciudad son preciosas. Se puede ver también el puente nuevo. Su nombre oficial es Puente SNP (siglas del Levantamiento Nacional Eslovaco), pero ha sido poco a poco sustituido por el de Puente Nuevo, que es como le conocen los habitantes de Bratislava. En la parte superior del pilar, a una altura de 80 metros, hay un restaurante conectado al mismo puente a través de una de las columnas (dentro de la que está ubicado un inclinado ascensor de alta velocidad)  y dentro de la otra columna está ubicada la escalera de emergencia con 430 escalones. 

A continuación les dejo un enlace en el que poder ver algunas curiosidades de esta ciudad:

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